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El parque nacional de Ras Mohammed ocupa uno
de los enclaves más extraordinarios del mundo: una península
delgada, dramáticamente árida en la extremidad más
situada al sur del Sinaí, levantándose a un promontorio
árido que mira hacia el mar, donde se convierte posiblemente en
uno de los arrecifes coralinos más ricos que verás nunca.
La península de Ras Mohammad fue declarada reserva en 1983, y sus
límites abarcan un amplio territorio que incluye las aguas circundantes,
e incluso el área seca de la tierra del parque, que aunque no lo
parezca contiene una parte del mundo marino: en las dunas del norte, descansan
en abundancia una impresionante variedad de asombrosos fósiles
marinos, pertenecientes al arrecife coralino de hace millares de años.
Ras Mohammad tiene dos salientes, uno al este por encima del mar, y otro
al oeste, bajo pero igualmente rocoso, frente al cual se alzan los famosos
arrecifes semiflorados que rompen el turquesa del agua.
Toda esta zona está declarada parque natural, y hay que pagar
unas tasas para poder bucear en ella. Sumergirse en este lugar, es asomarse
al abismo de la Fosa Tectónica Oriental Africana, profunda unos
800 metros, en compañía de innumerables especies marinas
: tiburones grises, puntas blancas, barracudas, dentones, carángidos,
atunes, morenas y peces coralinos.
Es una inmersión obligatoria que no hay que dejar escapar, y a
poder ser intentar hacer varias en un mismo viaje.
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